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Cuando ya no estés

Con Cariño…!
Cuando ya no estés.

Ya no quiero temer lo que ahora yo temo,
lo que espanta mi alma, y que ahoga mi pecho,
a no ver tus mañanas, ni ser más tu deseo,
a no tener tu abrazo, ni hacer nido en tu pecho.

Ya no quiero tener la nostalgia que siento,
de que estés tan presente y sentirte tan lejos
,pues la vida se va, en tan solo un momento,
y no estamos viviendo lo que toca a este tiempo.

Ya no quiero temer , lo que ahora yo temo,
no mirar tu sonrisa ante el ave en su vuelo,
cuando rompen las olas, y te estremece el viento,
en el muelle que ha sido nuestro testigo eterno

.Mary González S.

YM/1122

Cuando ya no estés

Ensoñación

Reescribe vuestra historia con vuestros mejores recuerdos y el más dulce de los sueños…!

ENSOÑACIÓN.

Ya no pude vivir más teniéndote tan ausente,
y así decidí traerte en mis recuerdos al presente,
evocando tus sonrisas, y miradas imponentes,
tan dulces como la miel, tan fragante y tan ferviente.

Así reescribí mi historia, la pasada y la presente ,
despojándome de angustias, y temores que estremecen,
convirtiéndote en remanso, bucólico e inocente,
transparente como el río que entre los valles se mece.

Mary González S. /YM-1122

 

Ensoñación

Trenzaré mi tristeza

Hoy he querido compartir este precioso relato de la escritora Paola Klug, dedicado a las sufridas mujeres latinoamericanas y del mundo que cotidianamente enfrentan innumerables adversidades que les producen enormes y profundas tristezas.

Con Cariño.

TRENZARÉ MI TRISTEZA
…Un precioso relato.

Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste
lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello;
de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos
y no podría llegar hasta el resto del cuerpo;
había que tener cuidado de que la tristeza
no se metiera en los ojos pues los haría llover,
tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios
pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas,
que no se meta entre tus manos- me decía-
porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa;
y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo.
Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello;
atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar
cuando el viento del norte pegue con fuerza.
Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo,
es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.
Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña,
aun si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia.
No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto,
porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo.
Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…
Y mañana que despiertes con el canto del gorrión
la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.

Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…

 

trenzaré mi tristeza